La limitación de un voluntario se mide únicamente por el tiempo que disponga para los demás. Pero a veces, las ganas hacen que los días tengan más de 24 horas. Esas ganas son las que me han llevado a ampliar mis horizontes, a crecer aun con más rapidez y a recorrer nuevos caminos, esta vez, a través de Cruz Roja.

Hasta ahora, el voluntariado en samur-protección civil (del cual hablaré pronto), ralentizaba el tiempo de esta vida frenética, para tener la oportunidad de sentir cómo las pequeñas acciones, me hacían sentir tan grande. Desde hoy el reloj marcha aun más despacio. Los días seguirán teniendo 24 horas para todos, pero si haces aquello que te haga sentir auténtico, habrás vivido muchísimo más.
Este es mi camino, mi ilusión y mi modo de rebelarme frente a las carreras por el poder, que hacen que nos devoremos unos a otros sin saborear nada. Puede que todos aquellos poderosos acumulen grandes riquezas. Pero sólo cuando paras, miras atrás y utilizas lo más valioso: TU TIEMPO, para ayudar a alguien, es cuando descubres que eres realmente rico.